Stephan El Shaarawy en un partido con el AC Milan Foto: defensacentral.com

Stephan El Shaarawy en un partido con el AC Milan
Foto: defensacentral.com

Hace muy poco, el pasado fin de semana, comenzó el Calcio, comenzó una nueva temporada en la Serie A italiana y tras un largo verano con Mundial de por medio, parece que la vida sigue igual. La Juventus, ya sin Conte, sigue venciendo incluso fuera de casa y la Roma volvió a asumir el papel de alternativa con su difícil victoria ante la Fiorentina. También el Nápoles de Benítez comenzó con buen pie e Inter y Torino empataron demostrando que son dos equipos muy sólidos este año y que darán mucha guerra.

No obstante, si hubo un partido destacado en esta primera jornada de liga, ese es el AC Milan vs Lazio, y lo fue por varios motivos. El primero por la entidad de ambos conjuntos, llamados a pelear siempre, como mínimo, por Europa, aunque ninguno de los dos consiguió tal objetivo la pasada temporada. Y el segundo, por comprobar si, precisamente, iban a cambiar la dinámica del pasado año y volver a donde ambos deben estar. Y es que el Milan ya lleva algunos años venido a menos. Muchos lo catalogan de forma burlona como un «cementerio de elefantes» pues durante las últimas temporadas desde hace ya muchos años, ha ido fichando jugadores que pasaban la treintena y cuyos equipos, de primer nivel, habían dejado de considerarlos válidos. Todos ellos muy grandes, como Ronaldo, Ronaldinho, Yepes o Robinho, que han dado cierto rendimiento debido a su gran calidad pero, siguiendo una «extraña» política de fichajes que no han permitido al equipo alcanzar su mejor nivel siendo un grande de Europa.

No vamos a decir que todo eso está olvidado, sin ir más lejos, su último fichaje ha sido el del delantero español Fernando Torres, después de que este fuese muy criticado en Londres por la afición del Chelsea y que su fútbol no enamorase precisamente a Mourinho. Pippo Inzaghi buscará resucitar el fútbol de «El niño» como ya ha declarado en rueda de prensa, y veremos como le sale la apuesta. Pero este Milan tiene algo diferente. Ha combinado la experiencia de jugadores como Alex, que llegó del PSG, Diego López tras su temporada como titular en el Real Madrid, Nigel de Jong, que a sus 29 años ya arrastra una descomunal experiencia a nivel internacional, Mexes, Bonera, Essien o Pazzini, con el oficio de jugadores que ya llevan tiempo rindiendo en Milan, como es el caso de Abate, Zapata, Montolivo, aunque está lesionado en este momento, Muntari, Andrea Poli o el japonés Keisuke Honda, más ahora, los fichajes de Menez y Armero.

Sin embargo, este año se están haciendo cosas diferentes en Milán, y es que algunos de los alicientes más atractivos de la nueva escuadra rossonera son precisamente los jóvenes. Comenzando por De Sciglio, prometedor lateral derecho, que si bien tiene difícil ganarle el puesto a Abate apuntan cosas muy buenas de él desde Italia. También el holandés Marco Van Ginkel, al que hay muchas ganas de ver en Italia después de que fuese cedido por el Chelsea. Saponara, un especialista en buscar ese último pase que deje en vanetaja al compañero o también Hachim Mastour, del que ya os hablamos, que ha hecho una fantástica pretemporada con tan solo 16 años y estuvo en el banquillo frente al Lazio, aunque hay que tener paciencia con él. Pero sobre todo hay un futbolista, que no juega por primer año en el primer equipo del Milan pero que si es la gran esperanza de los tifosi rossoneri, y no es otro que Stephan El Shaarawy.

Y aquí vamos a parar, porque el partido de El Shaarawy el fin de semana fue sensacional. Sabe que debe coger galones tras la marcha de Balotelli al Liverpool y lo ha hecho con una madurez incontestable. Todo lo que hizo, lo hizo bien. Desde la presión y los numerosos desmarques hasta las decisiones con balón. Y con solo 21 años. Lo cierto es que Inzaghi propuso jugar con tres hombres arriba, El Shaarawy, Menez y Honda, con libertad para moverse por toda la zona de ataque, sin ningún punta que fijase a los centrales. Mientras que Honda aguantaba más el balón buscando combinar, casi siempre desde la derecha, El Shaarawy iba de una banda a otra, aunque con más protagonismo en la izquierda.

El primer gol del Milan es una carrera del joven extremo italiano que termina con un magistral pase con el exterior para que Honda haga el primero. La movilidad de los puntas y sobre todo de El Shaarawy fue letal para el Lazio, y eso que su lateral derecho, Dusan Basta fue uno de los mejores en el partido. Dio una asistencia de lujo a Niang a la que el joven delantero no llegó por centimetros y estuvo a punto de culminar su gran partido en los últimos minutos con una jugada en la que dejó atrás hasta a tres jugadores rivales.

Es su momento, ya no es un novato en la categoría y su talento es descomunal. Si las lesiones lo respetan será una de las figuras más deslumbrantes de este Milan de Inzagui. Un Milan que pretende alcanzar la gloria de antaño, no será fácil pero con jugadores como El Shaarawy, quien sabe.