Pese a quien le pese la liga alemana está en manos de los bávaros. Encontrar una alternativa a ellos para llevarse la Bundesliga es una utopía. Un equipo que dispone de muchísimo más dinero que los demás es difícil pararlo.

Alternativas pueden surgir y lo normal que hasta pasado el ecuador de la temporada tenga algún competidor, con más o menos opciones, pero lo tenga.

Este último año, tras la salida de Lewandoski y Gotze al Bayern perdía el Borussia Dortmund gran parte de su potencial en ataque. Firmaba a Ciro Immobile, que acabó por firmar una campaña sin sobresaltos, y Adrián Ramos, que tampoco estuvo por encima de sus compañeros. A estas dos pérdidas se le une la fatídica temporada en cuanto a lesiones de Marco Reus, el alma máter de los de Renania. Quedaba apelar a la velocidad de Aubameyang, pero no fue suficiente e incluso cayeron en el pozo de la clasificación y acabaron en mitad de tabla.

Con el Dortmund de capa caída el Bayern de Guardiola tenía el camino allanado, hasta que apareció el Wolfsburgo, la revelación de la campaña que acabó hace unos meses. Un gran conjunto que peleó la Bundesliga hasta que pudo y acabó firmando un más que meritorio segundo puesto que lo envía a la fase de grupos de la Uefa Champions League para temporada que se avecina.

Si nada raro ocurre, los de baviera lucharán por conseguir su cuarta Bundesliga consecutiva, algo que no han conseguido desde que en 1963 echara a andar la Bundesliga. En tres ocasiones anteriores ha ganado el Bayern tres títulos ligueros consecutivos. La primera fue en las temporadas 1971-72, 72-73 y 73-74, hasta que el Borussia Monchengladbach rompiera su racha al año siguiente. La segunda en 1984-85, 85-86 y 86-87, esta vez frenada por el Werder Bremen. Y la última racha la paró el Dortmund tras ganar el campeonato el Bayern en 1998-99, 99-00 y 00-01. Tres antecedentes para romper la maldición de solo conseguir tres títulos ligueros seguidos. Esta temporada lucha por vencer a la estadística y batir su propio registro de tres campañas alzando el título. Bendita maldición que romper.