Tras no dar la talla en las últimas grandes citas a nivel intercontinental, Rusia llega a Brasil con la obligación de firmar un torneo digno y, a priori, con el claro objetivo de superar la primera fase, algo que no consigue desde hace 28 años, pues la última vez fue en México ’86.

Además, Rusia llega tras una década de inestabilidad e irregularidad, ya que hasta 6 han sido los entrenadores durante este tiempo, siendo Guus Hiddink el más longevo (4 años), quien fue despedido tras la no-clasificación para Sudáfrica ’10. A Brasil, viajarán con el italiano Fabio Capello como técnico, el primero en toda la historia en entrenar a Rusia sin ser originario del país, uno de los claros símbolos de la renovación llevada a cabo.

Aleksandr Kokorin,Igor Denisov,AlanDzagoev

Dzagoev, Kokorin y Denisov (de izq. a der.). Tres de los puntales rusos

Capello querrá resarcirse de su último gran fracaso, la eliminación de Inglaterra en octavos en el Mundial de Sudáfrica y en cuartos en la Euro de Polonia y Ucrania. Para ello, ha construido un bloque desde cero, con jugadores únicamente de la Liga Rusa, y dejando fuera a las estrellas de la revelación del 2008 Andrey Arshavin y Roman Pavlyuchenko.

El juego que practica el combinado europeo no es tan alegre o suelto como puedan hacerlo otras selecciones militantes en su grupo, como Bélgica o Argelia, pero puede llegar a ser igual de efectivo si se mantiene lo visto en los amistosos. A nivel de nombres tampoco es la más llamativa, y más después de la lesión de última hora del medio centro Roman Shirokov, que se presumía como una de las claves en la media rusa.

La última probatura antes de partir se realizó el pasado viernes en Moscú, en lo que resultó ser una victoria por 2-0 ante los leones de Marruecos, un equipo tácticamente muy inferior. Sin embargo, Rusia sufrió durante muchos minutos y consiguió llegar muy pocas veces al área rival, uno de los principales problemas de la selección. La falta de un jugador que enlace la media con la delantera sigue siendo uno de los principales problemas de una Rusia cuyo juego es demasiado horizontal y que explota muy poco sus puntales ofensivos.

En Alexander Kokorin (Dynamo Moscú) tienen su principal arma. Los balones interiores al hueco buscando los constantes desmarques del joven ariete son la mayor baza de este equipo, que además busca mucho los balones en largo ante equipos que juegan con la defensa avanzada. El juego por bandas queda muy relegado a las escasas subidas de los laterales, puesto que los extremos se convierten en interiores para conseguir un centro del campo muy poblado, algo típico de los equipos de Capello.

1013637_RussiaDefensivamente, los tres medios forman una línea con los extremos por delante de la defensa. O lo que es lo mismo, Rusia plantea una defensa de 9 jugadores distribuidos en dos o tres líneas cuando el rival domina la posesión, y deja que jueguen en su campo aunque con muy pocas posibilidades. Donde más sufren los rusos es en las constantes pérdidas en campo propio, pues los centrales tienden a complicarse con pases casi imposibles cuando Igor Denisov (Dynamo Moscú) no baja a recibir, y muchos de ellos terminan en contraataques peligrosos, fruto de la lentitud de la mayoría de sus jugadores.

En cuanto al once inicial tan sólo hay dos posibles dudas, que son el interior derecho y uno de los dos pivotes. Por el costado derecho parece que optará por Alexander Samedov (Lokomotiv), aunque también ha probado a Alexey Ionov (Dynamo Moscú). Oleg Shatov (Zenit) debería ser titular. Si lo hace por banda izquierda podría entrar Maksim Kanunnikov (Amkar Perm), Denis Glushakov (Spartak) o Alan Dzagoev (CSKA Moscú) por el centro; en cambio, si juega de pivote, Yuri Zhirkov (Dynamo Moscú) podría ocupar el carril izquierdo. Esta alineación podría ser la más probable.

En este Mundial se espera de Rusia una selección muy sólida, basada en la solidez defensiva y que debería anotar y recibir muy pocos goles. De los errores que pueda cometer o los balones que Kokorin pueda cazar dependerá su pase o no a los octavos, aunque en principio son uno de los aspirantes a lograrlo en un grupo con dos selecciones teóricamente inferiores, como la argelina y la surcoreana. Brasil dictará sentencia.