Con solo un partido oficial disputado en esta nueva temporada, decían que el Madrid de Benítez no carburaba, se atenían a que los resultados de pretemporada no habían sido los esperados y a que en el debut liguero empató en El Molinón. Hasta que se estrenó en casa y acalló hipótesis sin fundamentos.

De esta reflexión pueden surgir dos alternativas: ¿acaso los partidos veraniegos no están para hacer pruebas?, y a esta se le une la dificultad de ganar en el feudo sportinguista. El año pasado los hombres del Pitu Abelardo solo cosecharon una derrota en toda la campaña, 1-2 frente al Betis en la última jornada de la primera vuelta. Precisamente el Betis ha sido el bálsamo que ha calmado esa «sequía» de la que se habla, o se hablaba por la capital.

Solo un partido oficial sirvió algunos para infundir la idea de que este Madrid está a medias, que le falta gol, que si Bale de mediapunta no encaja… En fin, ganas de infundir una falsa idea del potencial del equipo blanco. Y seguirán a cada error las críticas.

Lo cierto es que Benítez se quitó un peso de encima con una contundente victoria frente al Betis, con una gran aparición de James, casualidad o no suplente en El Molinón. Y otro que tampoco andaba por Asturias, Benzema, demostró que es un nueve. Y más que eso. Y al que le discuten que puede jugar de mediapunta también marcó. Dos, precisamente por el carril central.

Con dos goles y una asistencia, el colombiano fue el hombre del partido. Se echó al equipo a la espalda y con apenas un minuto y medio transcurrido, puso un centro de oro para que el galés demostrara que tiene llegada cuando parte en el medio, e hiciera el primero. Gol que descolocó a los verdiblancos, y que sobre todo alimentó las ganas de un Madrid dispuesto a demostrar quien es y quien va a ser este año. El segundo, obra del propio James tras un latigazo en una falta lateral en la que mató el partido y casi cerró la victoria.

 

Imagen vía: spanish.xinhuanet.com

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Victoria que cerraría el otro hombre que no andaba en Gijón, Karim Benzema. Le achacan al franco-argelino que es un diez más que un nueve, y lo cierto es que maneja a la perfección ambos roles. Remató a las mallas un centro de Bale. Infravalorado en la capital de España anda el delantero más elegante de los últimos años.

Apenas tres minutos después llegaría la segunda obra cumbre del 10 cafetero. Enganchó en el borde del área chica una chilena que dejó boquiabierto al graderío del Bernabéu. Dos goles de crack y llamado a ser el trequartista titular por obligación de los merengues.

Para cerrar la fiesta apareció de nuevo Gareth Bale, que con un soberbio disparo en línea de tres cuartos ajustado y tocando el palo, silenció en cierta manera las críticas que recibe.

Tres jugadores que sin estar sumisos a jugar para Cristiano demostraron que tienen más fútbol del que habitualmente enseñan. Uno demostró que tiene mimbres de sobra para ser uno de los mejores del mundo, James; el otro mediapunta, Bale, demostró ser un jugador versátil cuando es libre en el campo; y Benzema, poco que decir de él, sin riesgo a equivocación, el segundo mejor delantero del mundo, o el mejor quizás.

El Madrid de Benítez. Un Madrid no supeditado a los quehaceres ofensivos de Cristiano en la banda, en el medio, o la posición que ocupe en ataque. Mucho más fútbol cuando los cuatro reman a favor: James, Bale, Benzema y Cristiano. Y se habla de sequía goleadora.