Depay celebra un gol con la selección de su país Foto: skysports.com

Depay celebra un gol con la selección de su país
Foto: skysports.com

Si me preguntaran hoy por hoy, por un jugador que esté enamorando este año en la Eredivisie, sin duda me decantaría por el extremo del PSV, Memphis Depay.

No es ningún descubrimiento a estas alturas de la temporada. El jugador ya es internacional con Holanda y me reafirmo en que me atrevería a decir que es el mejor jugador de la liga de los Países Bajos en lo que va de temporada. No solo ha asumido galones con la confianza de Philip Cocu en él, sino que también ha aceptado la responsabilidad de acoplar su calidad al aspecto realizador, convirtiéndose en el goleador del equipo incluso por delante de Luuk De Jong, delantero centro y encargado de finalizar la mayoría de jugadas. Ya suma 17 goles y es, de momento, el máximo goleador no solo del PSV sino de toda la Eredivisie. Y eso que no contamos los seis goles que ha metido este año en competiciones internacionales.

Ver a Depay, es disfrutar del fútbol. Al menos lo es cuando está a su mejor nivel porque resume muchas de las cualidades que debe tener un gran jugador y las emplea sobre el césped habitualmente. Es un jugador que aguanta bien el balón, con gran habilidad para el regate y la conducción del esférico, incluso driblando contrarios y a gran velocidad. Es un jugador con una técnica exquisita, capaz de combinar con sus compañeros con precisión, moverse al espacio y superar líneas defensivas con cualquier acción. Sin embargo, no solo hablamos de técnica, pues posee una velocidad tremenda, que favorece a sus desmarques y a la presión sobre cualquier error rival y un golpeo de balón tanto por precisión como por potencia, envidiable, lo que también lo hace apto para lanzar los libres directos del equipo.

Depay abandona la concepción clásica del extremo para partiendo desde banda actuar casi como un segundo delantero. Nada de desbordar la banda buscando línea de fondo, incluso cuando juega pegado a la banda derecha (aunque es más habitual verlo en la izquierda, a pierna cambiada). Lo suyo es trazar diagonales sin descanso, pisar área cuando la jugada está en la banda contraria y lanzarse a buscar igualmente la zona central si es él quien tiene el balón, sea para buscar el disparo con una conducción o para buscar complicidad con una pared que rompa zagas rivales.

Lo que más llama la atención es que muestre ese desparpajo y esas condiciones tan espectaculares con 21 años, lo que nos hace preguntarnos cuanto tiempo más estará en la Eredivisie. La verdad es que basta con verlo un par de partidos para comprobar que está para cotas importantes. De hecho, me atrevería a decir que está ya para jugar en un equipo grande, o como poco de segunda línea de las grandes ligas de Europa. Como su principal contra está esa que suele tener aquel jugador que se sabe superior, a veces peca del regate excesivo, de no soltar el balón cuando debe confiando en sus condiciones, especialmente cuando el partido está avanzado, aunque en el caso de Depay no es un gran defecto, ya que no es habitual que no decida bien cuando tiene el balón.

Un jugador espectacular y con una calidad superlativa que no tardará demasiado en  salir de los Países Bajos y seguramente, rumbo a un equipo potente de Europa. Pura magia la del holandés, que si sigue en la misma línea, puede ser un futbolista imparable.

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