Aún con la resaca de un apasionante Costa de Marfil – Japón, arrancaba en la tarde de ayer la cuarta jornada de este Mundial, que ya ha puesto pie en el acelerador. Suiza y Ecuador protagonizaban el encuentro ‘tempranero’ del domingo, a una temperatura aceptable de unos veinte y pocos grados centígrados, y con todos los ingredientes para regalarnos un enfrentamiento igualado y, aunque prematuro, muy decisivo.

Con Francia como gran favorita y Honduras siendo la cenicienta irremediablemente, quedaban el combinado suizo y ecuatoriano como incógnitas del Grupo E. A priori, una plaza debía estar en juego entre ambas, y el enfrentamiento directo iba a ser decisivo. Una victoria ponía al vencedor con pie y medio en octavos. Un empate lo dejaba todo en el aire. Y lo que sucedió en Brasilia así nos demostró la gran importancia del partido, pues hasta el último segundo no se decidió nada.

Comenzó Suiza dominando en campo rival, como se esperaba, con Inler y Behrami realizando un gran trabajo, pero la falta de apariciones entre líneas de Xhaka limitó el juego interior de los suizos, cuyo peligro se remitió a esporádicas intentonas desde lejos que no llegaron a poner en aprietos reales a Domínguez.

Ecuador se adelantó con un gol de Enner Valencia | Foto: Aldia

Ecuador se adelantó con un gol de Enner Valencia | Foto: Al Día

Delante había una Ecuador ordenada, que esperaba a Suiza muy atrás e intentaba salir al contragolpe con los robos en tres cuartos, aunque pocas veces fructificaron sus triangulaciones hasta que en el minuto 22, Montero –el más incisivo de la Tricolor– era placado por Lichtsteiner al intentar marcharse por banda tras un error en la salida del balón. La falta la ponía Ayoví al corazón del área, y Valencia –Enner, no Antonio- se levantaba en el área pequeña para rematar al fondo de las mallas. Tremendo error de marcaje que permitía a los sudamericanos adelantarse en la única clara que habían tenido hasta entonces.

El juego de Suiza no varió con el gol, siguió ejerciendo el mismo dominio sin profundidad en zona ecuatoriana hasta que llegó el descanso. A Hitzfield le debió gustar que su equipo dominase el esférico, y confió en ello, pues no introdujo ninguna variante táctica hasta que en el descanso Mehmedi sustituyó a Stocker, un cambio casi de cromo aunque el revulsivo goza de una mayor llegada.

Los frutos no se hicieron esperar mucho, ya que tres minutos después de la reanudación llegaba el gol que lo igualaba absolutamente todo. Sirvió el córner Rodríguez al primer palo y Mehmedi, agarrado por Carlos Gruezo, remató a placer ante la mala salida de Domínguez y la pasividad de los otros dos jugadores que marcaban ese palo. Nuevo error, nuevo gol. Y ahí se igualó el electrónico a la vez que lo hizo el partido, pues el dominio suizo se iba a diluir y el encuentro se iba a romper, convirtiéndose en una ida y vuelta constante en sus últimos compases.

El 1-1 iba a servir para que todo quedase en el aire y, en principio se decidiese por la diferencia de goles, por lo que ambos fueron a por la victoria y tuvieron sus ocasiones en el último minuto del añadido. La primera para la Tri, que vio como Arroyo se entretenía en exceso tras una gran conducción de A. Valencia y no llegaba a disparar. Esta daba pie a la mejor contra de Suiza en el partido, que, el otro recambio, Seferovic culminó con un remate a pase de Rodríguez, seguramente el mejor del partido, cumpliendo en labores defensivas y asistiendo en los dos goles.

Seferovic celebra el gol que da la victoria a Suiza | Foto: Mundo Deportivo

Seferovic celebra el gol que da la victoria a Suiza | Foto: Mundo Deportivo

 

Los dos quisieron la victoria y pusieron toda la carne en el asador para conseguirla, pero hubo un conjunto que siempre dio más y estuvo una marcha por encima del rival, y ese fue el combinado suizo, que se llevó una merecida victoria para situarse más cerca del pase a octavos que nunca. Ahora solo queda no fallar ante Honduras.