Atkinson fue decisivo en el Boxing Day (Foto: Telegraph)

Atkinson fue decisivo en el Boxing Day (Foto: Telegraph)

Llorar es de equipos pequeños… O al menos llorar sin razón. En cualquier caso, lo visto en el partido de St. James’ Park durante la jornada del Boxing Day en la Premier League supera todas las expectativas. Dos penaltis, dos expulsiones y dos goles de las urracas que no debieron subir al marcador. Todo eso tuvieron que sufrir los potters desplazados a Newcastle.

De hecho, el mejor en los primeros minutos fue el equipo dirigido por Mark Hughes, que tuvo el dominio de balón y las ocasiones hasta que Martin Atkinson, árbitro de la contienda, quiso. Un gol de Assaidi, cedido por el Liverpool en el Stoke, puso por delante al conjunto visitante cuando se iba a cumplir la primera media hora de partido.

Con el 0-1 en el marcador, la entidad presidida por Peter Coates continuó acechando la meta de Tim Krul buscando el 0-2 y una sorpresa aún mayor en la jornada. Pero cinco minutos antes del descanso todo cambió.

A los 34′ Glenn Whelan vio una cartulina amarilla (para muchos injusta) y, sólo seis minutos después, el 6 visitante derribaba a Cabaye. El colegiado no lo dudó: segunda cartulina y a vestuarios. Mark Hughes, desde el banquillo, se indignó y protestó de forma airada la decisión de Atkinson. También a vestuarios. El Stoke debía aguantar 50 minutos con diez jugadores y sin entrenador.

Pero iba a haber más. Mucho más. En el 44′, un pase al hueco lo interceptaba Marc Wilson en el interior del área derribando a Sissoko. Era el último hombre, por tanto expulsión. El central potter se iba a vestuarios y dejaba a su equipo con nueve jugadores…y quedaba toda la segunda parte.

Además de la cartulina roja directa, el árbitro señaló penalti. Rémy lo lanzó y Sorensen (titular porque Asmir Begovic se lesionó un día antes) lo detuvo. Seguía ganando el Stoke en St. James’ Park.

Tras el penalti errado, los visitantes lanzaron una contra que Williamson, central local, cortó con la mano. El árbitro, a un metro de la jugada, no señaló penalti y el Newcastle tiró otro contragolpe que, esta vez sí, acertó Rémy a meter entre los tres palos tras dos rebotes.

Era la primera parte, el Stoke estaba con nueve, sin entrenador, y había recibido un gol que no debió haber subido al marcador. Con el 1-1 se llegó al descanso y, justo en la reanudación, Gouffran hizo el 2-1 tras un centro de Ben Arfa desde fuera del campo. El balón había salido completamente, por lo que el árbitro debería haber anulado la jugada. No lo hizo y el equipo de Alan Pardew remontó.

Con nueve jugadores y el partido en contra, el Stoke bajó los brazos y Rémy certificó su doblete antes de que Cabaye y Cissé, de penalti, terminaran de vapulear a los de Hughes.

Es la primera derrota potter en diciembre en la Premier League, puesto que la última vez que cayó fue el 30 de noviembre en Goodison Park (Everton 4-0 Stoke City).