'El Loco' celebra un tanto con Rosario Central. Foto: diariodemocracia.com

‘El Loco’ celebra un tanto con Rosario Central. Foto: diariodemocracia.com

Hablar de un jugador como es Washington Sebastian Abreu Gallo es hacerlo de un mito. Hablamos de un jugador que ha pasado nada más y nada menos que por 20 equipos diferentes repartidos por 7 países, entre ellos España, -Dépor y Real Sociedad- y en los cuales ha anotado más de 300 goles.

 

Además, »El Loco» ha sido internacional con Uruguay en 70 ocasiones anotando 26 goles, y ha disputado dos Mundiales (2002 y 2010) y tres Copa América (1997, 2007 y 2011). Para el recuerdo nos dejó aquella maravillosa imagen ante Ghana en la tanda de penales del Mundial de Sudáfrica cuando se atrevió a lanzarlo a la Panenka para así dar el pase a siguiente ronda a la celeste. Una sangre fría que no cualquiera tiene. Y es que atreverse a ejecutar un penalti de esa forma en un momento como aquel no está al alcance de cualquiera.

Tras lograr la Copa América con la celeste, ‘el Loco’ pasó por sus horas tras recalar en Botafogo, Figueirense y Nacional anotando tan sólo 5 goles en un año. Un bagaje tan pobre como cierto. Probablemente es aquí cuando su carrera futbolística parecía estar llegando a su fin. Pero no.

A pesar de su cuesta abajo y sin frenos, Rosario Central, decidió confiar en él tras regresar a primera división. En ‘el Canalla’ se encuentra en calidad de cedido y en 36 partidos ha anotado 10 goles. Recientemente en Copa Argentina ha dado el pase a los cuartos de final de dicha competición al conjunto rosarino tras anotar el único tanto que dio la victoria en el partido ante Tigre, gracias a un inatajable testarazo. Dentro de la opacidad y lo gris que fue el partido el que más busco la victoria fue en todo momento Rosario Central con un gran Abreu pivoteando en toda la zona de ataque y con un Valencia menos incesante de lo que acostumbra. Fue la entrada de Acuña para los rosarinos la que provocó la mejora en la circulación de balón.

 

 

Como es lógico a su edad hay características como la velocidad y la potencia física que ya las ha perdido, pero aún mantiene intactas otras; como el juego de espaldas o el remate de cabeza. Hay pocas pelotas que Abreu pierda cuando se encuentra de espalda a los rivales. Desoxigena el juego espléndidamente y facilita a su equipo la incorporación al ataque. Ahora, Abreu, a pesar de sus 37 años, ya, es un viejo zorro, que va bien por arriba y que puede abrir partidos cerrados de cabeza o con una genialidad. Como impredecible o virtud podría catalogarse. Sin explosividad su talento se refrenda en pivotear entre centrales y en ofrecer espacios bien a Niell o a Acuña.

Veremos hasta cuando alarga su profesionalidad este viejo rockero del fútbol.