Messi, con su cuarto Balón de OroTodos los años, por estas fechas, la FIFA (junto con France Football) entrega el Balón de Oro al mejor jugador del año. Todos los años, por estas fechas, la prensa de cada país y los aficionados al fútbol discuten, debaten y riñen sobre quién debe ser el galardonado.

Casi un lustro consecutivo acumula un argentino levantando el ansiado trofeo. Cuatro años de reinado de Leo. Pero esta vez parece que, de los tres candidatos principales, es el que menos papeletas tiene de ser premiado.

Los 46 goles anotados por Messi durante la Liga BBVA 2012-13 no parecen suficientes para repetir trofeo. En los partidos importantes no apareció y sólo ganó la Liga. A partir del 2 de abril (PSG 2-2 FCB), el 10 culé desapareció. Las lesiones lastraron la regular progresión de la estrella azulgrana.

En el otro lado, en la parte blanca de la competición, Cristiano Ronaldo, con sus 34 goles, pide paso y se postula como favorito a levantar, por segunda vez en su carrera, el Balón de Oro. Además de la ingente cantidad de dianas anotadas por el crack portugués en Liga, hizo 12 más en Champions y 7 en Copa del Rey.

Marcar 53 goles en una temporada y ser el alma y el sostén indiscutible de un equipo como el Real Madrid debería suponer, casi automáticamente, la entrega del trofeo. Pero Franck Ribéry, con su descomunal campaña, lastra el favoritismo de CR7.

El jugador francés del Bayern anotó, en la Bundesliga 2012-13, 10 goles y repartió 14 asistencias. Fue, junto a Robben, el mejor jugador del equipo que se coronaría campeón de Liga, Copa y Champions. Son estos tres títulos los que decantan (o decantaban, antes de que se ampliara el plazo de votaciones) la balanza a favor del jugador nacido en Boulogne-sur-Mer.

Pero no lo decide un jurado. Los periodistas, seleccionadores y capitanes de cada combinado nacional votará con tres, dos y un punto a los tres mejores jugadores del momento (de una lista de veintitrés), siempre según su criterio.

Desde hace algunos años, se está cuestionando la nobleza del premio. Desde algunos sectores futbolísticos se asegura que la FIFA cambia votos según le convenga y que es un premio sin validez. De momento, como cada año, se discute qué estrella debería ganarlo.